Monturas

Opel GT: 10 años de convivencia

Parece que fuera ayer la primera vez que conduje el GT, pero el 19 de Marzo de este año se cumplieron diez años desde que el coche está en casa. Diez años en los que con él he aprendido a conducir, he adquirido ciertas nociones de mecánica y sobre todo, de la forma más casual, con una conversación sobre este coche y como consecuencia de ella una invitación a una barbacoa, retomé la relación con un grupo de amigos, desde entonces inseparables.

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Cuando hice esta foto aún no hacía una semana que tenía el Opel GT.

En estos 10 años no se puede decir que la vida del Opel haya sido sencilla. Allá por 2008 yo era un post-adolescente que únicamente quería tener el coche más rápido que se pudiera permitir, y ya sabemos que eso unido al desconocimiento, implica irremisiblemente la toma de malas decisiones.

Las primeras modificaciones, a la vista de la situación, tenían la potencia como único objetivo y fueron reprogramación, sistema de escape y sistema de admisión. El sistema de escape duraría hasta 2014, cuando harto de montar y desmontar para pasar ITV y vista la imposibilidad de homologar los sistemas de escape disponibles para este modelo decidí volver al de origen. Entre medias, por probar diferentes sistemas de escape, cambiarlos por el de origen cada vez que llegaba la ITV y rozar los escapes con el suelo en cada bache lo único que conseguí fue generar una fuga en el colector.

Uno de los pocos vídeos que tengo en youtube es precisamente del último sistema de escape que tuve instalado en el GT:

A las modificaciones de motor las siguió una mejora que sí era necesaria, el cambio de los frenos de serie del eje delantero por discos de 330x30mm con núcleo de aluminio y pinzas de 4 pistones, también fabricadas en aluminio. Esta modificación hizo que de verdad se pudiese confiar en casi cualquier situación en su potencia de frenada, pero como toda idea de novato, llevaba consigo malas decisiones y en este caso fue querer también modificar los frenos en el eje trasero, instalando aquí los de origen del tren delantero y teniendo que hacer para ello un sistema de freno de mano hidráulico, que tuve que eliminar más tarde por no poder homologar y por ello me vi obligado a volver a los frenos de origen en el eje trasero. Esto hizo que el coche pasase un año completo parado a la espera de volver a modificar y homologar, creo que fue el año 2012.

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Frenos delanteros en pleno proceso de montaje.

Poco después del cambio de frenos instalé un kit de muelles Eibach que proporcionó al coche un comportamiento más neutro. Al mismo tiempo Der Kurze fabricó un refuerzo de chasis que ayuda en gran medida a que éste no se retuerza como mantequilla.

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Refuerzo de chasis listo para instalar.

Tras esta sucesión de modificaciones, que salvo contadas excepciones no hacían al coche más divertido, por fin aprendí que lo importante no es tener el coche más rápido, si no conseguir disfrutar de la conducción, así que esta vez me centré en los dos puntos que más relevancia tienen en la diversión y el comportamiento del coche: neumáticos y conductor. Y no por este orden en importancia.

Der Kurze (quien por cierto forma parte del grupo de amigos que comentaba al inicio), mentor en casi todo lo relacionado con el automóvil y compañero en casi todas las rutas de conducción, dirá que sigo siendo extremadamente brusco con el embrague, pero espero que también pueda dar fe de lo mucho que ha cambiado para mejor mi forma de conducir en estos últimos 10 años. Empecé por aprender a sentarme bien en el coche, lo que parece una tarea sencilla, pero hace que la experiencia de conducción cambie de forma radical. Sentarse de la forma más vertical posible, con la distancia adecuada a los pedales y al volante… Cómo algo tan sencillo y además gratuito hace que mejores la conducción casi por arte de magia. También me empecé a interesar por mejorar mi técnica a la hora de cambiar de marchas, utilizando punta tacón; traté de mejorar también mi tacto al entrar y sobre todo al salir de las curvas y un sinfín de cambios más que poco a poco y con ayuda del Opel conseguí ir adquiriendo.

En cuanto a los neumáticos, el paso de los Bridgestone Potenza de origen a unos Michelín Pilot Supersport fue como la noche y el día. Diría que junto a los frenos, es la única modificación realmente necesaria para poder disfrutar plenamente.

A partir de entonces me he limitado a mantener el Opel en el mejor estado posible, y a disfrutar de la conducción cada fin de semana recorriendo las preciosas carreteras de mi región, Asturias. Tenemos varias entradas pendientes en este blog sobre alguna de las épicas salidas por esas carreteras con el Seat 124 y el Opel.

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Opel GT y Seat 124, compañeros de muchas rutas. Y las que falta.

Ya son muchos años disfrutando la conducción del coche, y éstos me ayudaron a conocerlo paulatinamente. Aunque en general tras las modificaciones tiene un carácter ligeramente subvirador, que se ve acrecentado si la presión de los neumáticos es inferior a la que, a base de ensayo-eror deduje que es la adecuada (2,25psi), no es un coche dócil en la gestión del sobreviraje. Es sencillo salir de las curvas con un pequeño ángulo de sobreviraje, pero pone las cosas muy difíciles para mantener ángulos pronunciados.

Pese a las desastrosas modificaciones que poco a poco se fueron corrigiendo y el tiempo de espera aparcado en el garaje, el coche ha tenido una fiabilidad envidiable. Nunca he tenido ni un sólo problema, salvo allá por 2010 el fallo, ya esperado, de la bomba de combustible, para la que Opel había sacado una nueva referencia que solucionaba los problemas de la anterior. En cuanto a prestaciones, tiene una aceleración endiablada (sensiblemente mayor que la del V8 Vantage) y la sensación de empuje es incomparable.

No podría estar más contento con el Opel GT, y nunca saldrá de mi garaje, por muchos coches que entren y salgan. Con este coche viví 10 años muy importantes de mi vida y espero seguir viviendo los que me quedan con él en casa.

Una de las peculiaridades que tiene mi unidad, después de tantos cambios de sistemas de escape, válvulas de descarga y demás modificaciones, es que a punta de gas tiene un régimen ligeramente inestable, pareciendo que el coche se queje por ir a ese régimen. Esto no sucede con gas a fondo, así que en uno de nuestros viajes, mi mujer y yo lo bautizamos como Vicentín (¡siempre a tope!)

Para el que no conozca de qué hablo:

Addendum: Si tenéis interés en leer sobre técnicas de conducción, el libro más recomendable de entre los que han podido caer en mis manos es “Going Faster: Mastering the art of race driving”

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