Carreteras

Salida 31 de Mayo de 2009

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En esta última salida decidí cambiar de montura y hacer que el coche para todos los días tomase la alternativa. Der Kurze y un servidor nos reunimos en el lugar habitual, debatimos qué ruta seguir, nos decantamos por tomar un café en ‘La Teyera’ y nos pusimos en marcha. Para llegar allí la primera carretera por la que disfrutaríamos la soleada tarde sería la carretera carbonera. -No es un buen día para conducir un coche cerrado y dejar el descapotable en el garaje- pensé, mientras trazábamos curvas a buen ritmo. Pobre infeliz, desconocía la diversión que me esperaba unos kilómetros más adelante.

Llegados a mitad de este tramo nos encontramos con dos motos cuyos jinetes habían tenido nuestra misma idea. Seguimos a los motoristas hasta Santo Emiliano (muy conocida por la subida de montaña con su mismo nombre), donde se percataron de que pretendíamos llevar un ritmo superior, por lo que no dudaron en darnos paso, momento en el cual comenzó la diversión.

Nunca hubiese dicho que un coche con más de 14 años, tracción delantera y neumáticos de 185mm de ancho podría proporcionar tanta diversión como la que mi vetusto Renault Laguna 2.0 8v me dio aquella tarde. Descubrí que es un coche con una neutralidad asombrosa, el cual puede ser conducido con el acelerador como si de un propulsión se tratase. Desconozco el reparto de pesos pero Renault no lo ha hecho mal en absoluto con esta berlina que pese a tener la misma suspensión con la que salió del concesionario allá en el año 94, se comporta mucho mejor que el Opel Calibra V6 que conducía tiempo ha.

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Enlazamos curvas exprimiendo los motores al máximo y siempre manteniendo una distancia de unas decenas de metros entre ambos, distancia que ni aumenta ni disminuye con el paso de los kilómetros. Mi compañero de peripecias tiene mejor hacer que yo con el volante, pero llevarlo de referencia me sirve para concentrarme sólo en disfrutar las curvas, a lo que también ayuda el coche permitiéndome corregir mis excesos de optimismo con solo soltar acelerador y dibujar un leve sobreviraje. La carretera es excelente, muy buen firme, anchura de carretera nacional y sucesiones de largas curvas que suponen un reto tras otro. La primera parada llega pronto, en cuanto encumbramos Santo Emiliano nos apartamos en un área de servicio a comentar el trayecto y por supuesto fotografiar el momento. El reloj de temperatura de ambos coches está muy por encima de lo habitual, por lo que aprovechamos además para que se tomen un respiro.

La siguiente parada es uno de nuestros restaurantes de referencia, La Teyera, a donde nos dirigimos con ritmo ligero, permitiendo que las mecánicas se enfriasen. Para nuestra desilusión, el restaurante estaba cerrado, por lo que no quedó más remedio que hacerse la foto de rigor y buscar un nuevo destino donde apagar la sed.

[To be continued…]

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